Durante años las agencias invitaron creadores para parecer contemporáneas. Ahora el gesto se invirtió: son las marcas y agencias las que quieren entrar al lenguaje de los creadores.
La razón es simple y algo incómoda: muchos creadores entienden atención mejor que los departamentos que la compran. Saben ritmo, comentario, comunidad y riesgo. No siempre saben marca. Pero saben vida.
El reto para la publicidad no es contratar influencers como cartelera humana. Es aprender a trabajar con personas que ya tienen una relación editorial con su audiencia.
La lectura crítica
El creador no reemplaza a la estrategia. La obliga a ser menos solemne. Cuando una marca colabora bien, no compra alcance: alquila confianza. Y la confianza, a diferencia del reach, se rompe rápido.
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